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Fascitis Plantar - El talón de Aquiles de los corredores

  La importancia que desempeña el pie en nuestra estructura corporal es fundamental, él se ocupa de distribuir las líneas de carga  que provienen de todo nuestro cuerpo, siendo así la estructura que tiene que soportar la mayor cantidad de tensión en nuestros desplazamientos. Para dirigir las líneas de carga el pie utiliza el astrágalo, hueso articulado a modo de polea con la tibia y peroné, y a través de la articulación subastragalina con el resto de estructuras del antepié. Pero lo que resultará fundamental para el estudio de esta lesión es la bóveda que se forma en la planta del pie, bóveda sostenida por huesos, músculos, ligamentos, tendones, etc. Esta estructura está compuesta por 3 arcos formando un plano entre ellos el cual se apoya en el suelo por 3 puntos, que corresponden a la cabeza del 1er metatarsiano, a la cabeza del 5º metatarsiano y las tuberosidades posteriores del calcáneo. Una parte importante de todo este entramado lo forma la fascia plantar que rodea a la musculatura de la planta del pie y que es la estructura que  sufre la lesión que nos ocupa.

 

 

    DEFINICIÓN: la fascitis plantar es una inflamación sufrida por la funda que envuelve a la musculatura de la planta del pie (fascia plantar).

 

    SÍNTOMAS: el principal síntoma es el dolor en la parte inferior del talón con irradiación hacia la base de los dedos en su parte inferior. Es más agudo al realizar un apoyo en frío ( al levantarse por la mañana) , suele atenuarse progresivamente con el transcurso de la marcha, aunque puede surgir en periodos de reposo. El pie presenta rigidez, una cierta inflamación plantar, se palpa una banda engrosada desde el talón hacia la parte delantera del pie, y enrojecimiento. La alteración de esta estructura provoca dificultad en la marcha y provoca la interrupción de la actividad deportiva. Se debe diferenciar de otras patologías como el espolón calcáneo, para ello se efectuaría una radiografía para ser descartado.

 

   CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO: existen varias causas y riesgos de entre los que cabe destacar alteraciones en la bóveda del pie (pie plano, pie cavo, pie varo, etc.), calzado inadecuado, exceso de peso, descompensación muscular (como un tendón de Aquiles demasiado potente), y un exceso de entrenamiento.

   La edad en que suele aparecer este tipo de lesión oscila entre los 40 y 60 años, aunque en deportistas, sobretodo en corredores de fondo, la aparición es en edad más temprana.

 

    TRATAMIENTO: una vez aparece la fascitis plantar dependiendo de la intensidad del dolor se debe reducir la cantidad de horas de apoyo de ese pie para no seguir irritando la zona. Una forma de reducir la tensión de la zona es colocar una talonera en el calzado. Deben realizarse sesiones de fisioterapia para total y rápidamente la funcionalidad del pie. Para ello se realizarían sesiones de ultrasonidos subacuáticos, baños de contraste, masoterapia, estiramientos suaves. En el periodo final de tratamiento realizaríamos trabajo propioceptivo mediante platos inestables, balones y colchonetas.

 

   Este tratamiento se debe acompañar de antiinflamatorios orales. Por lo general la respuesta a este tratamiento es buena en 2-3 semanas, en caso de fascitis rebeldes se pueden recurrir como máximo a 3 infiltraciones de corticoides así como realizar una inmovilización mas severa mediante la aplicación de una férula posterior hasta la rodilla durante 3-4 semanas y en muy pocos casos el último recurso seria la cirugía.

     Los pasos a seguir en el tratamiento de esta lesión nos los van a ir dando la respuesta del paciente.

 

 

    PREVENCIÓN: para prevenir este tipo de lesiones es fundamental llevar un control de peso adecuado, utilizar calzado idóneo para la carrera, con un buen sistema de amortiguación que nos reduzca el impacto con el suelo en cada zancada, llevar un entrenamiento adecuado, calentando antes del ejercicio y realizando un correcto estiramiento después, trabajando conjuntamente toda la musculatura de la pierna para no provocar inestabilidades.

 

   Realizar trayectos de unos 20 mts. de puntillas, con los talones, con el borde exterior del pie, con el borde interno resulta un ejercicio eficaz  para trabajar los músculos encargados de estabilizar pie y tobillo.

 

 

Toni Hidalgo

Fisioterapeuta

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